jueves, 6 de diciembre de 2012


A todos mis amigos españoles, y a todos los que la presente vieren i entendieren:
Hoy siento náuseas…
Y no es por haber salido de casa con el disfraz de Kilian Jornet, dispuesto a comerme un Ultra-Trail que se me ha indigestado  -algo que, por cierto, me pasa a menudo  ;-)
Hoy siento náuseas por…
Si dicen que tenemos los políticos que merecemos…  mala gente somos.  
Después de unas elecciones todos dicen que han GANADO, como Armstrong en el Tour. Y tal o cual partido o personaje ha accedido al PODER, dicen los medios de intoxica… quiero decir, de información.  Yo creo que deberían decir que han accedido al honor de SERVIR a las personas, a la comunidad.

Hoy siento náuseas porque quieren distanciarme de mucha gente a la que quiero…

Muchos de los que teóricamente tendrían que servir a la comunidad, sólo sirven a sus propios miedos, miedos de perder cuotas de poder, miedo a la diversidad, miedo a que no todos sean dóciles borreguitos que agachen la cabeza cuando ellos ladran.  Violencia de los que piensan «L'État, c'est moi»  hacia los que consideran sus “súbditos”, hasta querer anularlos, idiotizarlos, de manera y forma que resulten útiles a sus mugrientos objetivos: mantenerse en “el poder”.

Hoy siento náuseas, y tristeza, porque quieren distanciarme de mucha gente a la que quiero, tan sólo porque hablan otra lengua diferente de la mía. ¿O será porque yo hablo otra lengua diferente a la suya?

Y eso que estoy más recortado que la toalla de Freddy Krueger … como millones de personas en este país, y me jode tener que recortar a mis hijas porque están dando mis dineros a la banca, mientras muchas grandes empresas y bancos y estafadores varios mejoran beneficios. Estos no pagan la crisis, claro. 
Y, con todo, tanto como los recortes me jode que un idiota ignorante del club de los idiotas ignorantes quiera ensuciar la convivencia de un pueblo que sabe acoger y que sabe agradecer cuando es acogido.  Tengo familiares en otras partes de España. Y buenos amigos y amigas, algunos forjados en la solidaria y solitaria compañía durante una carrera de montaña en Andorra, en Chamonix o en el Puigmal.  Y yo sé y ellos saben que hablamos el mismo idioma, y no me refiero a la misma fonética:  el mismo idioma de la amistad, del esfuerzo, del desánimo, del coraje para seguir adelante, de la ilusión por llegar a meta. El lenguaje de la paz con la naturaleza y con uno mismo, el idioma del gozo por el encuentro en buena compañía y el dialecto del amor por la vida.
Nuestras lenguas –el catalán i el castellano– que han sido armas de unión, de convivencia y de cultura, cada una en su ámbito, quieren ahora convertirlas en motivo de enfrentamiento y división.  Sólo porque ellos no salen en el guión de la película, y si para salir de “protas” tienen que abrir un boquete en el barco, pues lo abren. No en vano piensan que la Tierra gira porque ellos la empujan (¿o era por una patada giratoria del Chuck Norris?)  Les recetaremos KeLeDen®,  y si persisten los síntomas, KeLeDen-Forte en supositorios, 5 veces al día.

Vés per on,  ya me siento mejor…
Besos…

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